sábado, 20 de noviembre de 2010

Sigannos en esta otra dirección

Hace ya un tiem po que abandonamos este blog, porque ya uno nos llevaba bastante trabajo y dos, ya era demasiado.
Pero, no nos abandones ustedes!!!!
Por favor: mudense a esta dirección.
Cariños y sonrisas y que paseen un día excelente
http://tallerdefelicidad.blogspot.com/

martes, 2 de febrero de 2010

LA ESPERANZA

La esperanza no es fingir que no existen los problemas, es realmente la forma más exacta de encontrar las soluciones, que nos brinda la vida cotidiana.
Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán, y las dificultades se superarán. Es tener fe, es una fuente de fortaleza y renovación absoluto de nuestro interior, la que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.
La vida está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras distintas ó diferentes. Algunos, buscamos amor, paz, armonía, comprensión, ternura. Otros sobrevivimos día a día, semana a semana, mes a mes, y de año a año. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos con alegría, que la vida, con sus constantes alegrías, y sus penas, debe ser vivida a plenitud día a día.
Aunque la positividad suele surgir ciando te sientes seguro y satisfecho, la esperanza es una excepción. Si todo saliera siempre como queremos, no habría mucho que esperar. La esperanza entra en escena cuando estas en una situación desesperada. No te está yendo o tienes muy poca certeza acerca de cómo saldrán las cosas.
La esperanza surge precisamente, en esos momentos en esos momentos en que la desesperanza o la desesperación se hacen probables.
Cuando el amor profundo de tú vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas..... el mensaje no es que no te lo mereces..... el mensaje no es que no eres importante..... el mensaje es que tú mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas ó esperas, no lo veas como rechazo ó mala suerte.... simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas obtener de la vida. Quizás acabas de reprobar un examen importante, has perdido tu trabajo, te has encontrado un bulto en un seno, o acabas de levantar a tu hijo tras un accidente en bicicleta. En situaciones desesperadas como estas, la esperanza es “temer lo peor, pero, anhelar lo mejor”.
En lo más profundo de la esperanza, yace la fe en que las cosas pueden cambiar, sin importar cuan duradero o incierto sea el panorama, este puede cambiar.
Las posibilidades existen. La esperanza te sostiene, impide rendirte a la desesperación. Te motiva a aprovechar tus propias capacidades y tu ingenio, para dar un vuelco a las circunstancias. Te inspira a planear un futuro mejor.
A diferencia de cualquier otro ser mortal, los humanos podemos prever nuestro futuro y, con ello todos los posibles desastres.
Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riquezas y siervos los cuales nos sirven a plenitud ó en una choza humilde, ó luchemos de mes en mes para pagar el alquiler, tenemos el poder absoluto de estar totalmente satisfechos, y vivir una vida con verdadero significado.
Día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, tenemos ese poder absoluto, gozando cada momento que nos ofrece la vida, y regocijándonos de cada sueño. Porque, cada día es nuevo y flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros más anhelados sueños, en un mundo futurista.
¡CADA DÍA ES NUEVO, Y SI LO VIVIMOS PLENAMENTE, PODREMOS REALMENTE GOZAR DE LA VIDA Y VIVIRLA A PLENITUD, Y REALIZAR NUESTROS MÁS ANHELADOS SUEÑOS FUTUROS!

lunes, 1 de febrero de 2010

EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA POR VIKTOR FRANKL

PSERINFO Nº 82 - Julio 2006


Editorial
"No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida"
Viktor E. Frankl

"Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo"
Nietzsche

Estas palabras iniciales identifican sin lugar a dudas del pensamiento de Frankl y la esencia de la terapéutica desarrollada por él: la Logoterapia, la cual se convierte por decirlo así, en la conclusión, la síntesis, la mejor alternativa a la que podía llegar un hombre después de haber vivido en carne propia el horror de la segunda guerra mundial. No obstante, en la vida de Frankl, diferentes circunstancias vitales (no sólo en medio del holocausto nazi) lo encausarían en el desarrollo de su pensamiento existencial.
Viktor Emil Frankl nació en Viena el 26 de marzo de 1905. Su padre era judío, empleado del Imperio en el Ministerio de Educación, donde alcanzó el grado de director. Su madre pertenecía a los Wiener, una familia patricia que desde antiguo se había establecido en Praga, pero que habían mantenido contactos frecuentes con los ambientes culturales vieneses. Desde muy pequeño mostró una gran inteligencia y sensibilidad. En su autobiografía relata cómo a la edad de cuatro años se despertó una noche sobresaltado con la idea de que él algún día tendría que morir. A partir de ese momento empezó a preguntarse acerca del sentido de la vida y a interesarse en cuestiones filosóficas (ver Lemus, S.F.). También desde niño Frankl manifestó su deseo de ser médico, afirmando, sin embargo, que su modo de ejercer la profesión sería distinto, porque no iba a recurrir demasiado a los fármacos (Bazzi y Fizzotti, 1989).
Con la primera guerra mundial y el hundimiento del Imperio, la familia Frankl sufrió una grave crisis económica. Después de Viktor había nacido otro hermano y una hermana. Los tres niños tuvieron que mendigar el pan y quizá robaron calabazas por los campos.
En la adolescencia, Frankl empezó a interesarse por las ciencias naturales y las concepciones filosóficas que para él definían el modo de entender y afrontar la vida. Esto le fue evidente ante el hecho de la muerte de un compañero del Instituto donde estudiaba, quien se había suicidado con un libro de Nietzsche entre las manos (Bazzi y Fizzotti, 1989). Como estudiante adolescente discutía temas filosóficos con Martin Heidegger y Karl Jaspers. Para Frankl la filosofía era una parte muy importante en la vida de todo ser humano, por lo tanto, nunca podría desligarse de la actividad psicoterapéutica (Lemus, S.F.).
Frankl leía a W. Oswald y a G. T. Fechnner, y se interesaba por los cursos de psicología experimental del Instituto donde cursaba segundo grado, pero el hecho más decisivo para sus posteriores opciones fue la correspondencia epistolar que mantuvo con Sigmund Freud. El padre del psicoanálisis había frecuentado el Instituto de Frankl y, después del escándalo que había acompañado la publicación de sus primeros escritos, era ya un personaje plenamente reconocido en la intensa vida cultural de Viena. Frankl en un impulso que caracteriza a los adolescentes, decidió escribirle al maestro. "Le mandaba materiales que extraía de mis investigaciones y diversos escritos que presumía que podrían interesarle. Y él contestaba inmediatamente mis cartas. Por desgracia, todas las cartas y postales se han perdido -nuestra correspondencia se prolongó durante, todo el período de mis estudios superiores--: me la confiscó la Gestapo cuando ingresé en el campo de concentración..." (Bazzi y Fizzotti, 1989, p. 15).
A partir del contacto con Freud surgió su segunda publicación, era una carta que le había mandado con una serie de reflexiones sobre la génesis de la mímica de la afirmación y de la negación. Freud lo presentó al International Journal of Psychoanalysis y fue publicado en 1924. La primera publicación de Frankl había tenido lugar un año antes, 1923, en el periódico vienés Der Tag, en la sección reservada a los jóvenes, cuatro artículos dedicados a los problemas existenciales de la juventud crecida en el clima depresivo de la posguerra. La investigación y la problemática filosófica constituían ya los dos polos indisociables de sus reflexiones.
Frankl ingresa a la Escuela de Medicina de la Universidad de Viena, y movido por la lectura de Sóren Kierkegard, decide que tiene las cualidades necesarias para hacerse psiquiatra. Mientras desarrolla su doctorado en Medicina entra a las filas del Partido Socialista y de la Psicología Individual de Alfred Adler, quien ya en ese momento lideraba un maduro movimiento. Y es precisamente, en el momento que ya hace parte-del movimiento adleriano, cuando irónicamente tiene su primer encuentro personal con Freud. Un encuentro que Frankl calificaría como casual y tardío, puesto que por ese momento estaba publicando su segundo trabajo científico en la revista de Adler.
A Frankl le parecía que las tesis de la psicología individual concedían más atención a los problemas existenciales, mientras que Freud desvalorizaba cada vez más la búsqueda del sentido de la vida. Sin embargo, la importancia de lo "existencial" en el movimiento adleriano no sería suficiente, y las diferencias de perspectiva llevarían a una separación total de los dos pensadores, Adler lo expulsaría del movimiento justo cuando Frankl preparaba la publicación de un manuscrito acerca de las relaciones entre filosofía y psicoterapia.
En 1930 Frankl se gradúa y posteriormente consigue la especialización en neurología y psiquiatría (1936) y gracias al trabajo independiente (en cuanto a escuelas terapéuticas se refiere) que realiza en ese tiempo tanto en la Clínica Neurológica de la Universidad de Viena como en el Hospital Psiquiátrico de Viena, puede Frankl diseñar y poner a prueba, ya en la práctica, los lineamientos de su nuevo estilo de psicoterapia. El término logoterapia lo utilizó por primera vez en 1926 en una Asociación de Psicología Médica, cuando aún era un investigador teórico (Bazzi y Fizzotti, 1989).
En 1937 Frankl abre su consulta privada, y continúa comprobando sus ideas. En 1938, Hitler invade Austria y empiezan las persecuciones raciales sobre la familia Frankl. A principios de 1942 se casa con Tilly, una joven judía que conocía desde hacía tiempo. Pero para noviembre de 1942 sobrevino el apresamiento por parte de la SS (APA Monitor, 1997). Sólo su hermana se salva por haber obtenido el visado para ir a Australia. Es separado de su esposa y recuerda que en los momentos más duros de la deportación evocará el amor por Tilly como una inmensa reserva de significado (Bazzi y Fizzotti, 1989).
El período de cautiverio duró dos años y medio. Con el número de matrícula 119104, Frankl, privado de toda identidad, conocerá los horrores de Theresienstadt, Kaufering, Türkheim y Auschwitz. Sus padres, su esposa y su hermano murieron. Este fue el acontecimiento que maduró plenamente las convicciones filosóficas y psicológicas que había ido conquistando. Había llegado el momento de verificar en sí mismo la validez de su tesis principal, esto es, que el hombre para vivir tiene sobre todo necesidad de sentido. En la firme convicción de que una persona permanece siempre y en cualquier circunstancia responsable, afrontó la tiranía absurda de los campos de exterminio, intentando dar día a día un sentido incluso a aquella existencia imposible.
"Me encontraba solo con mi existencia literalmente desnuda" dice Frankl, despojado de sus seres queridos de su profesión, de sus pacientes, de su querido hospital, de su hogar, de todas sus pertenencias.
Todo su sentido anterior estaba perdido en ese momento….y apareció un nuevo sentido: ¡Sobrevivir!. Se prometió a sí mismo que no se quitaría la vida como muchos de sus compañeros. Se propuso aprender algo de aquél terrible lugar para después ponerlo al servicio de la humanidad. (Lemus, S.F.).
No era nada fácil cumplir sus propósitos. Comiendo solo un plato de caldo aguado y una pequeña ración de pan. Trabajando largas jornadas en climas extremosos - fríos de 20° bajo cero- y todas las carencias imaginables. Presenciando atrocidades, enfermedades y muertes día tras día. Frankl se apoyó en varios aspectos para lograr sobrevivir: La experiencia del amor: El amor que sentía por su familia y por su esposa le daban la fuerza para continuar luchando. Así, escribiría después, "el amor es la meta más elevada y esencial a la que puede aspirar el ser humano…la plenitud de la vida humana está en el amor y se realiza a través de él".
La vivencia de la naturaleza -esperaba con ansia el momento del atardecer en el Bosque Bávaro- y eso daba sentido a su día. La experiencia del arte -se reunían en los pocos ratos libres a recitar poesías, a cantar o recordar obras de teatro. El sentido del humor fue también un elemento importante para la supervivencia: contaban chistes y se reían de la alegría que les daba oír las sirenas que anunciaban bombardeos, porque eso les autorizaba interrumpir el pesado trabajo. El sentido del pasado: no para quedarse en él, sino para poder soportar la pobreza espiritual del aquí y del ahora, enriqueciéndolo con vivencias anteriores. La vivencia de la espiritualidad: Oraba cotidianamente y en la barraca, cuando era posible, rezaban en grupo y cantaban los salmos en hebreo. Para Frankl, la oración es un diálogo íntimo con el más íntimo de los amigos. Finalmente, la soledad -esos breves momentos en que podía recuperar algo de su intimidad y privacía- (Lemus, S.F.).

Editor - PSERINFO
Universidad de Sevilla, España
www.PsicologiaCientifica.com